
Este artículo fue publicado en inglés en la edición de verano de 2026 de nuestra revista trimestral la NACLA Report.
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El 14 de diciembre de 2024, le artista Pelé Sánchez Tormes transformó en escenario su casa familiar hoy abandonada, en Ponce, Puerto Rico. En la performance, Iracunda (Sánchez Tormes) realiza distintas coreografías íntimas con el cuerpo de la casa: se encarama por las ventanas, se corona con bloques sueltos, rastrilla con furia la maleza, rompe meticulosamente losetas, rasca con un guante con uñas la piel de las paredes.
Iracunda presenta el territorio como problema temporal central: espacio de memoria, de producción de presente y el lugar donde ensayar las temporalidades deseantes de “lo que pudo haber sido”.
La performance en sitio de Iracunda nos orienta en este número atento a lo que las praxis artísticas activan o desarman en una coyuntura asediada por la temporalidad desactivadora de la catástrofe y la continuidad de la violencia colonial. En este presente en el que se acumulan las crisis manufacturadas, efectos no igualmente distribuidos del capitalismo racial y lo que Francesca Albanese ha llamado “la economía del genocidio”, pareciera que el horizonte se (nos) cierra. Ante esto, la performance de Iracunda presenta el territorio como problema temporal central: espacio de memoria, de producción de presente y el lugar donde ensayar las temporalidades deseantes de “lo que pudo haber sido”, como proponen pensadoras como Ariella Azoulay y María del Rosario Acosta López. La casa donde ocurre Iracunda está marcada por una historia colonial de deudas y pérdida de titularidad. Sin embargo, la performance suspende las estructuras espacio-temporales que obligan a pensar el territorio como ruina o propiedad privada. A pesar del aparente estado de abandono del lugar—que le artista no puede reclamar como “propio” en términos de titularidad, pero sí de pertenencia—la coreografía trae a la escena un exceso inexpropiable, una abundancia de imágenes inmunes al despojo que, paradójicamente, ya ha ocurrido.
El presente número de NACLA explora prácticas de creación e investigación que, como Iracunda, ensayan formas de habitar, (re)escribir la historia, activar la memoria, abordar el archivo y azuzar los sentidos en/desde presentes desposeídos. Para pensar estas praxis creativas y vitales, evocamos lo que Neferti Tadiar llama remaindered life (2022): “La vida remanente está compuesta por las prácticas y formas de vida que sobran—las ‘socialidades abiertas de la supervivencia’—que permanecen superfluas para la producción de vidas valoradas e incluso de vidas desechables.” Al formular estas prácticas como “temporalidades deseantes” y “estéticas lúdicas,” también hacemos eco de Eve Tuck y K. Wayne Yang, quienes llaman a idear y poner en práctica metodologías de investigación y creación orientadas por el deseo—entendido no como “no como el antónimo, sino más bien como el antídoto frente a las narrativas centradas en el daño”. En Iracunda, este deseo nos interpela: ¿qué implica desear a la vez casa y movimiento? ¿qué habilita una movilidad enraizada?
Si en el origen de todo archivo está su domiciliación, como apunta Jacques Derrida, la casa en Iracunda es un archivo vivo que consigna la historia familiar, períodos de bonanza y de escasez, y formas de arquitectura rural. La performance manifiesta este vínculo entre cuerpo, casa, memoria y archivo en una coreografía dialéctica que a la vez habita, archiva y desarchiva losetas y bloques. Sus movimientos, por momentos ágiles y dinámicos, por otros suaves y sensuales, desarman cualquier idea preconcebida de inocencia y atienden también a lo no-vivo (aquello que acecha) y al olvido. El ojo cómplice del fotógrafo Andres Octavo documenta esta performance, generando otra capa de registros—otro archivo—para que ese movimiento siga reactivándose, reverberando.
Sobre archivos vivos y temporalidades deseantes

La convocatoria en torno a temporalidad deseantes generó, necesariamente, preguntas en torno a las formas de hacer memoria en el presente y metodologías colaborativas de (des)archivo.
María del Rosario Acosta López analiza la performance Viaje en el tiempo de Eblin Grueso en tres movimientos críticos de un pensamiento negro articulado desde el Pacífico colombiano: retorno, fantasear, brecha. El recorrido de Grueso al interior de un sarcófago, desde Timbiquí hasta Cali, da imagen a “la experiencia viva de viajar en el tiempo.” En diálogo con el pensamiento crítico negro, Acosta López distingue esta forma de recordar “la memoria viva de la esclavitud,” de las gramáticas de la sobrevida y la velación, para proponer una noción de brecha en Eblin: un “todavía se vive en el Pacífico” que no del todo acorde a la popularizada idea de la “fugitividad” que permea el pensamiento sobre las prácticas artísticas del Atlántico negro.
El reporte continúa profundizando la pregunta por los archivos vivos, las formas de hacer duelo y la memoria como trabajo colectivo y permanente, con una entrevista de Ángeles Donoso Macaya con la fotógrafa Zahara Gómez Lucini y la periodista y curadora Romina Resuche. En la conversación, Zahara y Romina reflexionan sobre sus experiencias como facilitadoras de, respectivamente, Recetario para la memoria y Archivos y Activaciones, proyectos caracterizados por una búsqueda incesante de colectivización del archivo, la memoria y el olvido, así como por la pregunta del porqué y para quién, como práctica y temporalidad deseante. La activación colectiva aparece como un proceso abierto que se conjuga siempre en presente y que, por los mismo, “desvaría” de los formatos estéticos preestablecidos.
Continuando con prácticas hemisféricas de colectivización de archivo, Nilo Couret propone una lectura de Crazy Ass Latin America, una cuenta de X dedicada a pasarle “recibos” de la extrema derecha, sirviéndose del humor y la parodia. @AssLatAm hace frente a la proliferación de desinformación y derivas virales orientadas a violentar y aturdir, reutilizando las mismas herramientas del algoritmo para consignar y dejar registro de aquello que se pensaba desechable, olvidable. En la lectura de Couret, @AssLatAm emerge como un arconte alternativo, “del pueblo,” si se quiere, a la medida de una memoria colectiva que puede emerger en la Web 2.0.
Poéticas relacionales: de la escucha al tacto, del tacto al juego
El reporte continúa con ensayos que exploran distintas pedagogías de los sentidos—prácticas que centran el tacto y lo textil, la escucha y la música)—y consideran la eficacia de estas diferentes formas estéticas para generar colectivos en torno a “lo que aún no alcanzamos a nombrar”, como propone Giulianna Zambrano Murillo en su reflexión sobre Crónicas al borde, podcast colaborativo fundado y dirigido por la autora.
Partiendo de la experiencia de sintonizar el diálogo abierto y público durante el paro nacional de 2019 en Ecuador, Zambrano Murillo aborda la necesidad de prácticas de “escucha asilvestrada” que reorienten el sentido de lo común en tiempos de conflicto. Frente a las sonoridades algorítmicas y segmentadas del creciente autoritarismo, Crónicas al borde nos invita a escuchar de otros modo: a percebir cómo un crucero es verdaderamente una invasión cuando se escucha desde debajo del océano Pacífico, o cómo resuena el río Machangara a atravesar la ciudad de Quito, en desafío a las voces que lo declaran ecosistema muerto.

De la escucha pasamos al tacto y a formas “mínimas” de relacionamiento que emergen en contextos de (in)movilidad restringida y vigilada. Alina Peña Iguaránreflexiona sobre el Proyecto Amuleto, enmarcado en lo que llama “el giro textil”: una iniciativa colaborativa, itinerante y situada, centrada en la práctica de confeccionar y dar amuletos en el corredor migratorio que cruza Centroamérica y México. Abogando por la potencia actante del gesto mínimo, el amuleto hecho de retazos emerge como una ofrenda que no busca representar el cuidado ni garantizar protección total ante la sensación de invulnerabilidad, sino más bien articular, en una coreografía relacional también mínima, cuerpos, materiales y palabras.
Otra forma de abordar la experiencia del tránsito aparece en la lectura de Marcelo Carosi sobre Migranta, performance creada por un colectivo travesti compuesto por performers brasileñas y afrodescendientes que se mueven entre São Paulo y Barcelona. Resuena aquí ese deseo por una movilidad enraizada que marca Iracunda: una coreografía colectiva que repite gestos sin direccionalidad predefinida para expresar el deseo compartido de habitar, quedarse, vivir—no seguir en tránsito. Migranta hace aparecer en escena la experiencia de la migración “less as forward motion than as the tension migrants feel between moving and being made to stay.”
Esta dialéctica entre pausa y movimiento también emerge en “Poema dispuesto”, la conversación que sostiene el colectivo Contaminación Cruzada (Carolina Dávila, Jennifer Vega, y Juan Afanador) con diferentes espacios urbanos. No se trata tanto de habitar poéticamente la ciudad, sino de cómo los lugares—parques, clínicas, muros—responden o no (porque no siempre lo hacen) a la invitación de disponer la poesía en el espacio público. Contaminación Cruzada desdibuja así la autoría individual: en el cruce entre palabra, lugar, elementos y materia orgánica, la poesía se abre a otras formas de relacionamiento, expandiendo su radio de acción e incorporando nuevas estrategias de escritura y herramientas de creación.
La imaginación poética emerge también fuera de la página en la lectura de Rojo Robles, que explora la práctica de Jazzoetry del poeta Afroboricua Louis Reyes Rivera como archivo diaspórico negro y como espacio comunitario. Robles propone que, en el cruce entre ensayo musical y la poética de la conversación—representada en el call and response del jazz—se ensaya un tiempo otro: un tiempo liberado o deseante que confronta el tiempo colonial. A la luz del poema “for tom and judy”, Robles reflexiona además sobre la forma en que Reyes Rivera conceptualiza su labor como educador, archivista y organizador como un janitor of history, en continuidad con el trabajo invisibilizado de mantenimiento de tom y judy.
Rubén Darío Martínez Ramírez aborda la experiencia diaspórica y otras formas de tránsito a partir de la música de la artista venezolana Arca. En su lectura, el efecto desorientador y embriagante que produce escuchar (y ver) a Arca no contituye una limitación; por el contrario, expande la experiencia sensorial y estética hacia a un espacio especulativo, incluso utópico, en el que el cuerpo humano puede transformarse, acoplarse o fundirse con otras formas y organismos.
Juego, performance de género y la experiencia poética en territorios militarizados

Mientras trabajábamos en la producción de este número, el ahora denominado Departamento de Guerra de Estados Unidos, al comando del ex presentador de televisión convertido en secretario de Guerra Pete Hegseth, bombardeó Venezuela, Irán, y decenas de embarcaciones en el Mar Caribe, justificando estas acciones como defensa nacional en contra del “terrorismo” y el “narcotráfico.” Estados Unidos ha continuado, además, proveyendo de armas, fondos e inteligencia a Benjamin Netanyahu, cuyo gobierno ha expandido la política genocida de Gaza al Líbano. Los artículos de Gabrielle Tillenburg y Judith Sierra Rivera abordan este presente, situándonos en la experiencia de larga duración del imperialismo y del colonialismo estadounidense en el archipiélago de Puerto Rico.
Frente al estado de guerra permanente que se expande desde el Mar Caribe al Mar Rojo, los artículos reunidos aquí reportan desde y sobre territorios en los que emergen proyectos colectivos que desobedecen la complicidad genocida en curso.
En este contexto, Tillenburg enfoca en la experiencia viequense y en el trabajo antimilitarista de artistas visuales puertorriqueños como John Dominic Colón, Eric Rivera Barbeito y Jonathan Pérez, quienes manipulan el juguete militarizado y la noción de teatro de guerra, para demostrar que “El militarismo sigue azotando a Puerto Rico no porque se haya vuelto invisible, sino porque ha sido tan exhaustivamente escenificado, ensayado y repetido que se convierte en parte del paisaje de fondo”. El ensayo concluye reconociendo a las colectivas de mujeres y las artistas que han desafiado tanto las lógicas hipermasculinas y el “la fanfarronería juvenil” de la militarización, como el énfasis mediático en el protagonismo masculino en las luchas contra la marina estadounidense.
Sierra Rivera, por su parte, se acerca con una mirada cómplice a una serie de la fotógrafa puertorriqueña Carla Cavina, que interpreta en diálogo con la imagen de la “nave al garete” de Antonio S. Pedreira en Insularismo. Sierra Rivera propone que, mediante el juego con la pose, la escenografía, y los movimientos mínimos que componen estos lúdicos snapshots y autorretratos, la fotógrafa desmantela el binarismo militarizado masculino/femenino y, acuerpando el “algaretismo” tan vilipendiado por Pedreira en los años 1930, abre derivas deseantes que sortean la supuesta encerrona insularista de la isla militarizada.
El reporte concluye con una entrevista de mónica teresa ortiz a la poeta palestina americana Summer Farah. A propósito de su nueva colección de poemas The Hungering Years, Farah y ortiz conversan sobre el vínculo entre América Latina y Gaza, el rol del juego en la creación poética, el rechazo como política y poética y la poesía como expresión de solidaridad ante las lógicas destructivas del imperio.
Frente al estado de guerra permanente que se expande desde el Mar Caribe al Mar Rojo, los artículos reunidos aquí reportan desde y sobre territorios—Santa María de Timbiquí, la isla del Tigre, Medellín, Bogotá, Sinaloa, Vieques, Cali, Quito, Toluca, Centroamérica, New York City, Palestina, el Líbano y más—en los que emergen proyectos colectivos que desobedecen la complicidad genocida en curso. Estas prácticas y proyectos hacen manifiesta la dimensión política de expresiones artísticas anticapitalistas, colaborativas y relacionales, ampliando la experiencia estética y apelando y azuzando todos nuestros sentidos.
Ángeles Donoso Macaya es investigadora, escritora y feminista migrante de Santiago de Chile radicada en Nueva York. Es profesora de Literatura Española y Latinoamericana en BMCC y profesora afiliada del Doctorado en Latin American, Iberian, and Latino Cultures y del Advanced Certificate in Public Scholarship del CUNY Graduate Center. Es autora de The Insubordination of Photography: Documentary Practices under Chile’s Dictatorship (2020), Lanallwe (2023) y archivo imperfecto / imperfect archive (2023).
Laura Juliana Torres Rodríguez, originalmente de Río Piedras, Puerto Rico, es escritora e investigadora radicada en Atlanta. Es profesora asociada del Departamento de Español y Portugués de Emory University. Su investigación y escritura se centran en la literatura mexicana, los estudios asiático-latinoamericanos, la literatura, el arte y el pensamiento puertorriqueños, y los estudios críticos sobre discapacidad. Es autora de Orientaciones transpacíficas: la modernidad mexicana y el espectro de Asia (2019).
