El partido de Bukele impone su hegemonía El Salvador

El gobernante consiguió ser reelegido inconstitucionalmente y obtener 54 de 60 escaños en el Legislativo. En el nuevo mapa electoral, el pluralismo político es el gran perdedor.

March 7, 2024

Trabajadores destruyen boletas que sobraron tras el cierre de las urnas en las elecciones municipales del 3 de marzo. San Salvador. (Julia Gavarrete)

Read this article in English.

Nayib Bukele cambió el mapa del pluralismo en El Salvador. El 4 de febrero, el gobernante se reeligió inconstitucionalmente y logró que su partido Nuevas Ideas se consolidara como partido hegemónico al ganar 54 de 60 escaños en la Asamblea Legislativa en unas elecciones cargadas de anomalías. Pese a denuncias de fraude de la oposición, que registró al menos 60 anomalías durante el escrutinio final de las elecciones presidenciales y legislativas, el Tribunal Supremo Electoral proclamó a Bukele como el ganador de la Presidencia salvadoreña y lo habilitó para gobernar el país por cinco años más.

El Salvador tuvo el 4 de febrero y el 3 de marzo dos elecciones que cambiaron drásticamente el sistema político y electoral instaurado en el país desde el fin de la guerra civil (1980-1992).  Los aliados de Bukele ya había conseguido en las elecciones de 2021 la mayoría en el Congreso —lo que le dio el poder para desmantelar en poco tiempo la poca institucionalidad democrática existente en el país—. Cara a las recientes elecciones, fue el cambio en las reglas electorales las que le permitieron a Nuevas Ideas obtener más poder del que podría haber alcanzado. Ese cambio tuvo que ver con la reducción de escaños y de municipios.

Con las reformas, aprobadas en junio de 2023 por el Congreso que domina el Bukelismo, se bajó de 262 a 44 municipios y se redujo de 84 a 60 el número de diputaciones. En el caso de los 262 municipios, estos se convirtieron hoy en distritos y se distribuyeron —sin un estudio técnico— entre los 44 municipios. Para algunos expertos en la materia, estas reformas son inconstitucionales, pero el oficialismo ha defendido que estas permitirán más pluralismo. “Nosotros cumplimos con lo que dice la Constitución y reformamos eso a tal medida que el voto sea libre, directo e igualitario”,  dijo la diputada oficialista Dania González durante una entrevista dos días antes de las elecciones municipales.

Sin embargo, los resultados electorales demuestran lo contrario: los seis escaños restantes que no fueron ganados por Nuevas Ideas, fueron para los partidos Arena, que gobernó El Salvador por 20 años (1989-2009), que obtuvo 2 diputaciones; PCN, con otros dos; el partido Vamos, con 1; y PDC, también con 1. Esta es la primera vez, tras la firma de los Acuerdos de Paz en 1992, que el FMLN, el partido de la izquierda salvadoreña que gobernó durante diez años el país (2009-2019), se queda sin representación en el Legislativo y sin gobernar una tan sola alcaldía.

El escrutinio final en el gimnasio nacional José Adolfo Pineda de San Salvador tras las elecciones del 4 de febrero. Al fondo, una multitud de votantes del partido Nuevas Ideas de Nayib Bukele, con camisetas cian puestas. (Julia Gavarrete)

“Después de estos resultados, tendrá que haber un nuevo comienzo, una nueva reorganización total de nuestro proyecto político”, declaró Óscar Ortiz, secretario general del partido de izquierda, un día después de las elecciones del 3 de marzo. La debacle del FMLN ha abierto un nuevo debate sobre si este partido debe continuar o si debe nacer una nueva fuerza política de izquierda.

En términos municipales, el panorama también fue desalentador para Arena en las elecciones del 3 de marzo, al lograr el gane sólo de la alcaldía de La Libertad Este (que contempla los distritos de Antiguo Cuscatlán, Huizúcar, Zaragoza, San José Villanueva y Nuevo Cuscatlán, ubicados al sureste del capital). Fue con la figura de la alcaldesa de Antiguo Cuscatlán, Milagro Navas, la que consiguió que aventajar en casi 10,000 votos a su contrincante de Nuevas Ideas, Michelle Sol —ministra de Vivienda en el gobierno de Bukele y una figura del grupo más cercano del president—. “Yo soy la David contra un Goliat”, expresó Navas la noche del 3 de marzo en medio de una fiesta en el parque central del municipio que ha gobernado por 36 años, donde celebró el haber asegurado su 12o periodo.

“Una reducción drástica del pluralismo politico”

De no haber ocurrido las reformas, según expertos, los resultados habrían sido otros, sobre todo, en el número de diputaciones que obtuvo cada partido. Malcolm Cartagena, especialista en derecho electoral, calcula que con el sistema anterior, Nuevas Ideas, con el 70.56 por ciento de los votos obtenidos habría quedado con 44 de los 60 esaños en vez de 54 —es decir, un 73.3 por ciento de las diputaciones en vez de 90 por ciento—.

Composición de la Asamblea Legislativa de El Salvador tras las elecciones de 2024 (arriba) y su composición si no se hubieran realizado las reformas electorales de junio de 2023 (abajo). (PizzaKing13 / Wikimedia Commons / Dominio Público)

La diferencia se debe al hecho ahora se aplicó la fórmula D’Hondt, que distribuye de forma proporcional los escaños, en lugar de la fórmula Hare, de residuos y cocientes, que usualmente se aplicaba para contar los votos legislativos. La fórmula D’Hondt tiende a favorecer a los partidos mayoritarios y en El Salvador, eso es lo que ocurrió.

El impacto que generó el cambio de la fórmula electoral fue expuesto dentro de un tercer informe preliminar de la Misión de Observadores de la Organización de Estados Americanos sobre las elecciones 2024, publicado este 5 de marzo. En el documento, la misión de observación subrayó que estas reformas aprobadas “tres meses antes de que se convocara a los comicios (en octubre)”, sin que se hubiera abierto a un debate junto al Tribunal Supremo Electoral, “implicaron una reducción drástica del pluralismo político en el máximo órgano de decisión y control político de El Salvador”.

Para Cartagena, el informe sólo “confirma lo que varios dijimos desde su aprobación: Esta reforma implica una reducción drástica del pluralismo político”. La abogado y especialista en derecho electoral Ruth López añade que justo por afectar el pluralismo y la representación es lo que hace que estas reformas sean inconstitucionales. Según la constitución, “El sistema político es pluralista y se expresa por medio de los partidos politicos”.

Para López, no hay duda de que la reforma cumplió su cometido: “La reforma sólo tenía un objetivo lograr a través de la ingeniería electoral lo que no se podía lograr con los votos de la ciudadanía, mantener el control municipal”.

De las 44 alcaldías del país, Nuevas Ideas administrará 24. La gran mayoria del resto, quedarán en manos de partidos como el PCN y PDC o Gana, considerados por Bukele como sus aliados. De hecho, la noche de las elecciones del 3 de marzo, Bukele aseguró haber conseguido “43 de 44 alcaldías”.

“EN EL SALVADOR VIVIMOS EN UNA DEMOCRACIA Y LA DECISIÓN DEL PUEBLO SE RESPETA”, escribió en su cuenta de X. “Sin embargo, el pueblo es sabio y los nuevos alcaldes pertenecen a partidos aliados indiscutibles de nuestro proyecto; partidos que siempre han estado ahí para apoyar todos los cambios que nuestro país ha necesitado, desde antes de ganar la presidencia en 2019”, continuó.

Las palabras de Bukele surgieron tras conocer que su partido no había logrado gobernar en la mayoría, como tampoco ganó en alcaldías claves, donde apostaron toda su maquinaria para quedarse en el poder. Tal es el caso de La Libertad Este, que quedó en manos de Arena, o La Libertad Costa, que contempla a Surf City, el proyecto insignia de este gobierno, donde hay fuertes intereses económicos y que quedó en manos de Gana.

Para López, un punto que no puede pasarse por alto es que hubo alcaldías ganadas por Nuevas Ideas aun cuando no ganó en ningún distrito, como ocurrió en La Libertad Norte, compuesto por los distritos de Quezaltepeque, San Matías y San Pablo Tacachico. En ninguno de estos tres ganó el partido oficialista, pero al hacer la sumatoria de los votos, consiguió lo suficiente para finalmente gobernar. Ese es otro ejemplo de la distorsión provocada por la reducción de municipios. “Es en la organización de las circunscripciones y los nuevos distritos lo que produce que municipios, donde un partido político que no ganó ningún, distrito haya obtenido la alcaldía”, advirtió López.

Un boleto electoral presidencial marcado con las palabras "La reelección es inconstitucional" durante las elecciones del 4 de febrero. San Salvador. (Julia Gavarrete)

Cuando un partido “sabe que no va a perder”

La reelección inconstitucional de Bukele ocurre en pleno régimen de excepción, instalado desde hace casi dos años. Si bien la medida que ha detenido a más de 73,000 personas busca “combatir a las pandillas”, organizaciones de derechos humanos han denunciado cientos de detenciones arbitrarias y muertes dentro de las cárceles. La fundación Cristosal, que ha documentado las violaciones de derechos humanos con el régimen, habla incluso de que El Salvador ha cometido crímenes de lesa humanidad. Del total de detenciones, el Gobierno salvadoreño ha aceptado que ha existido “margen de error”, por lo que alrededor de 7,000 personas ya fueron liberadas, de acuerdo con el Ministerio de Justicia. Para las organizaciones de derechos humanos, que las elecciones se hayan dado bajo régimen de excepción, podría haber sido un factor determinante a la hora de votar. 

En las elecciones del 4 de febrero, Bukele fue elegido con el 43.48 por ciento del total de personas habilitadas para votar. Ese día, según datos del Tribunal Supremo Electoral, el 52.7 por ciento de la población ejerció su derecho al sufragio. Si ya para esas elecciones se prendieron las alertas respecto a la baja participación electoral, para el 3 de marzo, los niveles fueron aún más preocupantes: sólo el 30.1 por ciento de la población eligió, la participación más baja registrada por el TSE desde que se instauró la democracia. El ausentismo podría atribuirse a la desconfianza en los resultados del 4 de febrero, elecciones de las que la oposición dijo haber documentado al menos 60 anomalías que pusieron en duda el proceso electoral como de escrutinio final.

“Aún queda un largo camino por recorrer para que El Salvador tenga procesos electorales eficientes, mejor organizados, más transparentes y, sobre todo, más equitativos”, decía la jefa de la MOE/OEA, Isabel de Saint Malo, en un video publicado junto al informe preliminar.

Álvaro Artiga, politólogo de la Universidad Centroamericana, tiene claro que Nuevas Ideas ha logrado implantarse como partido hegemónico en El Salvador. Un partido que simplemente podría necesitar de partidos satélite para legitimar procesos electorales o conseguir cargos de elección popular. Para ejemplificar lo que ocurre en El Salvador, cita a Nicaragua, donde hay elecciones que permiten la continuidad del partido hegemónico al no estar en disputa el poder. La hegemonía permite que un partido de este tipo “sabe que no va a perder y si pierde, puede torcer los resultados”. Como además, advierte el politólogo, “se encargará de evitar la organización de la oposición”.


Julia Gavarrete es periodista salvadoreña enfocada en asuntos de política y violaciones a derechos humanos. Ganadora del Premio Ortega y Gasset en 2023 en la categoría a Mejor Historia. Hasta 2024, formó parte de la redacción de El Faro.

Like this article? Support our work. Donate now.